Fermentos lácticos: ¿son buenos para el bebè?

Fermentos lácticos: ¿son buenos para el bebè?

¿Qué tan bien son los fermentos lácticos para el bebé? La leche materna es muy rica en fermentos lácticos o mejor dicho, bacterias que llevan a cabo una acción enzimática y transforman los azúcares, que utilizan para nutrirse, en ácido láctico y ayudan a regular la flora bacteriana intestinal, crecer sano y fuerte y fortalecer el sistema inmunológico del bebé. Descubrimos en esta guía cuáles son los efectos beneficiosos de los fermentos lácticos contenidas en la leche materna sobre la salud y el crecimiento del recién nacido.

Fermentos lácticos para bebés: ¿qué son?

Como ya se mencionó, los fermentos lácticos no son más que microorganismos responsables del proceso de fermentación de la leche que utilizan lactosa, contenida en la leche materna para transformarla en ácido láctico, un residuo metabólico que debe ser desechado y utilizado por los tejidos con fines energéticos.

Los fermentos lácticos, al ser bacterias capaces de llevar a cabo una acción enzimática, realizan funciones importantes que son necesarias para la buena salud del recién nacido, especialmente aquellas involucradas en la digestión y en el metabolismo.

En primer lugar, debemos distinguir entre los llamados fermentos lácticos «autóctonos» y los que se encuentran en los alimentos, incluida la leche materna: los primeros se encuentran principalmente en el tracto gastrointestinal del organismo humano, donde forman la flora bacteriana intestinal, pero también en sistema orinario y respiratorio.

Los segundos,  están presentes en algunos tipos de alimentos como la leche materna, el yogur, los derivados de la leche e, incluso, en la leche artificial que se puede comprar en las farmacias.

¿Qué enzimas encontramos en la leche materna?

La leche materna es rica en nutrientes esenciales para garantizar el buen crecimiento del recién nacido: en ella encontramos diferentes enzimas que juegan un papel importante en la salud y el desarrollo de un bebé recién nacido.

Algunas enzimas contenidas en la leche materna ayudan al niño con la digestión y otras son esenciales para un crecimiento y desarrollo saludables. Aquí están las enzimas más importantes contenidas en la leche materna.

Amilasa

La amilasa es la principal enzima digestiva de los polisacáridos y carbohidratos. Debido a que los bebés nacen con solo una pequeña cantidad de amilasa, pueden tomar esta enzima digestiva esencial a través de la leche materna. Después de los seis meses de edad, el páncreas de un niño comienza a liberar amilasa.

Lipasa

Los recién nacidos pueden digerir y usar completamente el componente graso contenido en la leche materna gracias a la lipasa, una enzima que descompone la grasa de la leche y la separa en ácidos grasos y glicerol. Los recién nacidos reciben energía de los ácidos grasos y la lipasa los pone a disposición antes de que se realice la digestión en el intestino.

La lipasa también es responsable del sabor «metálico» que a veces tiene la leche materna refrigerada o previamente congelada y descongelada. Las bajas temperaturas, la congelación y la descongelación de la leche materna con alto contenido de lipasa pueden causar la descomposición rápida de la grasa en leche, creando un olor desagradable. Aunque la leche materna puede tener este mal olor, su valor nutricional sigue siendo bueno, gracias a la presencia de los fermentos lácticos.

Proteasa

La proteasa acelera la descomposición de las proteínas. Hay altos niveles de proteasa en la leche materna: esta enzima es importante para la digestión, especialmente durante el período de destete del bebé.

Lactoferrina

Lactoferrina es una proteína que ayuda a cada recién nacido a absorber el hierro. Además, junto con los glóbulos blancos y los anticuerpos, la lactoferrina fortalece el sistema inmunitario: previene la E.coli de  causar infecciones complicadas del tracto urinario y ayudar a prevenir la diarrea infantil. La lactoferrina también previene el crecimiento de Candida albicans. Los niveles de lactoferrina son muy altos en la leche materna y se reducen a medida que continúa la lactancia.

Lisozima

La lisozima protege al recién nacido de bacterias como E. coli y Salmonella. Los niveles de lisozima en la leche materna aumentan especialmente cuando los niños comienzan a comer alimentos sólidos durante el destete, y ayudan a proteger a los niños de gérmenes y bacterias que pueden causar enfermedades y diarrea.

Además de estos, hay al menos 40 enzimas en la leche materna.

Fermentos lácticos en la leche artificial

La leche artificial para bebés contiene muchas enzimas, pero no todas las presentes en la leche materna. Los fabricantes de leches artificiales agregan algunas enzimas, aunque están hechas de leche de vaca, no tiene los mismos niveles de fermentos lácticos contenidos en la leche materna.

Fermentos lácticos en el recién nacido: ¿cuáles son los beneficios para el organismo?

Los fermentos lácticos contenidos en la leche materna se consideran probióticos porque determinan múltiples efectos beneficiosos a favor de la salud y el crecimiento del recién nacido:

  • a través de la producción de ciertas sustancias actúan contrarrestando el desarrollo de agentes patógenos
  • que tienen la capacidad de re-equilibrar la flora bacteriana intestinal y mantener el grado correcto de acidez (PH)
  • juegan una acción neutralizante contra las sustancias tóxicas
  • favorecen muchos procesos fundamentales para el desarrollo fisiológico
  • previenen la diarrea infantil
  • favorecen el proceso digestivo aumentando el peristaltismo intestinal
  • fortalecen el sistema inmunológico.

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